Lali se quedó observando cómo las dos mujeres le quitaban a Peter lo que le quedaba de ropa. Verle desnudo la conmovió; no cabía duda de que el recuerdo de aquel poderoso cuerpo seguía muy vivo en su interior. Dado que había asistido a su padre en alguna ocasión cuando atendía a sus pacientes, había entrevisto cuerpos masculinos, pero ninguno tan robusto y viril. A pesar de las heridas, todavía le rodeaba un aura de coraje, como si fuese un león dormido que muy bien podría despertar en cualquier momento.
Por la puerta apareció una sirvienta con una jofaina de agua humeante, y Lali se la quitó de las manos asintiendo. La dejó junto a la cama y recogió los jirones de tela que Gimena había tirado al suelo. Julia se los arrebató de las manos arrugando la nariz debido al olor.
—Julia: Traeré trapos limpios —murmuró el ama de llaves—. Y quemaré éstos.
—Lali: Bonne idée —dijo, y metió un trapo en el agua caliente y lo escurrió con cuidado. Sintió una extraña y desagradable sensación al ver los párpados sanguinolentos de Peter. Se preguntó cómo podía sentir compasión por aquel odioso bribón.
—Gime: Jamás he visto heridas como éstas —dijo casi entre dientes, echando un vistazo debajo del vendaje que Peter tenía en un brazo.
Lali observó que a Gimena le temblaban las manos. Se hizo cargo de la tarea y retiró la venda, viendo que la herida abierta estaba tan infectada como las demás.
—Lali: Yo sí —dijo con calma, dejando el vendaje a un lado—. Cuando los austriacos y los prusianos marcharon sobre París. El emperador Napoleón había convertido Francia en una nación de soldados. Un muchacho que había sido herido en la resistencia... —Se detuvo buscando las palabras adecuadas en inglés—. Depuis trois ans... Desde tres años...
—Gime: Hace tres años —la corrigió Gimena.
—Lali: Sí. Llevaron al chico a su casa de París. Llamaron a mi padre y yo le acompañé. El muchacho tenía heridas parecidas a éstas. —presionó el trapo caliente contra las costillas de Peter y su cuerpo se estremeció. Tendrían que volver a abrir y limpiar el costado—. Mi padre me dijo que eran heridas propias de guerra.
—Gime: ¿Murió el joven? —preguntó.
Lali asintió, recogiendo la larga cabellera de Peter para apartarla de su cara sucia y sus hombros.
—Lali: El peligro es la infección. Si logramos contener la infección y la fiebre...
—Gime: Tenemos que hacerlo —dijo con determinación—. Por Nico.
Lali estaba anonadada por la compleja relación que mantenían padre e hijo. Sin duda estaban distanciados por un problemático pasado que ensombrecía lo que uno sentía por el otro. Pero la preocupación de Nicolás por Peter era innegable. Lali sabía que le destrozaría tener que afrontar la pérdida de otro hijo sólo unos meses después de la muerte de Pablo. Y al mirar al malherido se vio alterada por otro pensamiento... Si debido a una especie de milagro Peter sobreviviese, probablemente se quedaría ciego. La imagen de sus penetrantes ojos verdes se le presentó de repente. Lo conocía lo suficiente para saber que Peter escogería la muerte antes que tener que enfrentarse a una vida en la que dependiese de otras personas.
Dejando de lado estas consideraciones, Lali empezó a cortar los puntos de sutura del costado.
—Gime: La plantación está llena de hierbas y destilados con los que extraer veneno —señaló Gimena yendo hacia la puerta—. Estoy segura de que Julia está preparando algunas cataplasmas. Vuelvo en un minuto, ¿d'accord?
—Lali: Claro.
Lali se quedó a solas con él. Volvió a meter el trapo en el agua caliente, lo escurrió y lo colocó sobre la herida. Debía de sentir dolor incluso a pesar de la inconsciencia, porque gruñó y empezó a removerse inquieto.
—Lali: Fácilmente podría vengarme ahora, mon ami —dijo en voz baja—. Bien sûr, nunca soñaste que algún día estarías en mis manos, ¿verdad? —Frunció el entrecejo al concentrarse en sacar la materia descompuesta de la herida. Mientras lo hacía, vio cómo su pecho ascendía y descendía con un jadeo sofocado—. Pero por mucho que lo intente, no me resulta placentero verte así. —Presionó la tela contra la herida para detener la sangre fresca—. Será mejor que permanezcas inconsciente. Tenemos muchas horas de trabajo por delante.
Murmurando de forma incoherente, Peter logró alargar la mano hacia un lado. Lali la apartó y prosiguió hablando con el mismo tono mesurado.
—Lali: No, mon ami, no te muevas. Me estás poniendo las cosas más difíciles. Y no voy a permitírtelo.
Sirviéndose de una punta del trapo húmedo, le mojó el contorno de los hinchados ojos, limpiando las costras de sangre. Apoyó la palma de la mano en su mejilla al ver que intentaba volver la cara. Su roce pareció calmarlo y se quedó quieto.
—Lali: Te pondrás bien —dijo pasándole la tela por la piel, y sintió una mezcla de amargura y determinación—. No vas a morir... Tienes que recuperarte para vengar la muerte de Pablo. Dijiste que Legare pagaría por ello con su vida, y quiero que cumplas tu promesa.
Continuará...
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Que os parece la actitud de Lali? Si en 30 minutos hay 10 comentarios, continúa la maratón:) @MaluftLali

Amm foto Laliter!!
ResponderEliminar¡AMOR! ESO ES AMOR, NO ODIO NI MIERDA PA ELLA JAJAJA
ResponderEliminarVENGA CHICAS A COMENTAS SE HA DICHO!!
ResponderEliminarEeeeeiii eso es miooo jajajajajjaja
EliminarQue disee eso es de todas (1ª discusion de hermanas)
EliminarSI PETER SE QUEDA CIEGO NOS DA ALGO LAU..
ResponderEliminarXioo comenta wan!!
ResponderEliminarSisisisisis comentoooo
EliminarComentarios yeah!
EliminarLau AMO LA NOVELA.
ResponderEliminar¿Te imaginas un libro laliter? Si, esto es un delirio AJAJAJA
ResponderEliminarSeria lo mas!!! :))
EliminarMas nove!!
ResponderEliminarMenos mal que tengo el PC sino me costaría la propia vida comentar xD
ResponderEliminarLali curando a Peter es aksjsbshdhhd
ResponderEliminar10 YAA SUBEE
ResponderEliminarM
ResponderEliminarA
ResponderEliminarS
ResponderEliminarPeter no puede quedar ciego nouu
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