Gimena estaba en el salón dándole instrucciones a Julia.
—Gime: Que Mary traiga un poco de café —dijo—. No tan fuerte como acostumbra... A los americanos les gusta aguado. Y trae algo para acompañar, unos pasteles o langues de chat. —Vio a Lali y le dedicó una tranquilizadora sonrisa—. No frunzas el entrecejo, chérie. Hace que parezca que estás preocupada.
—Lali: Lo estoy.
—Gime: Pero ¿por qué? Nico no permitirá que le ocurra nada a Peter.
—Lali: Ojalá pudiese creerlo.
—Gime: Lali, tienes que confiar en nosotros. Maintenant, diga lo que diga Nico, no le contradigas. E intenta no mostrar sorpresa, ¿d'accord?
—Lali: D'accord. —la miró a los ojos—. ¿Tú estás al corriente de sus planes?
—Gime: Tengo mis sospechas... —empezó, pero se vio obligada a callar al ver entrar a los dos hombres en el salón.
Gimena le dio la bienvenida al teniente con una deslumbrante sonrisa. Él le tomó la mano con una reverencia.
—Gime: Teniente, qué amable de vuestra parte venir a visitarnos —dijo.
—Lamento molestarles, madame.
—Gime: Non, non, hace mucho tiempo que no conversamos. ¿Cómo se encuentra el comandante Matthews? ¿Va todo bien por la base naval? Bien, es bueno saberlo. Con las habilidades y la inteligencia de hombres como vos y el comandante, estoy convencida de que los piratas pronto desaparecerán del Golfo.
—Nico: Au contraire —interrumpió de forma brusca—. El gobernador Villeré cree que el problema con los piratas se ha agravado.
Benedict se tensó.
—Estamos dotados de hombres y equipo suficiente, monsieur Vallerand, nuestras fuerzas serán más efectivas. Pero las gentes de Nueva Orleans hacen todo lo que está en su mano para facilitar el negocio de los piratas. De hecho, aceptan que los objetos de contrabando circulen libremente por la ciudad.
—Nico: La base naval parece disponer de los medios necesarios... —empezó, pero Gimena le interrumpió, sabedora de lo mucho que a su marido le gustaba discutir sobre política.
—Gime: Mon mari, quizá no deberíamos discutir sobre ese tema en este momento. Sentémonos. Mary nos traerá algo enseguida. —Se sentó con mucha elegancia en el sofá y todos la imitaron—. Teniente —dijo Gimena como sin darle importancia—, díganos qué lo ha traído a nuestra casa.
—He venido a interesarme por el bienestar de su familia.
—Gime: ¿En serio? Qué amable de su parte.
Benedict esperó unos segundos a que se produjese algún otro comentario, pero sólo halló silencio. Tres pares de ojos estaban centrados en él. Se aclaró la garganta y prosiguió.
—El comandante Matthews ha expresado una preocupación similar, de ahí mi visita. En los últimos días hemos oído rumores... —Su voz se apagó y les miró expectante. Nadie dijo una sola palabra. El teniente se vio obligado a romper el silencio de nuevo—. Esta mañana, señor Vallerand, me topé con vuestro hermano Alexandre y su encantadora esposa Henriette en la ciudad...
Henriette, pensó Lali con ansiedad, la mujer que adoraba el chismorreo.
—... y me transmitió cierta información de interés.
—Nico: No me sorprende—replicó Nicolás con calma—. A Henriette se la conoce precisamente por eso.
—Sí, bueno, me dijo que el rumor era cierto.
Nico empezó a tamborilear con los dedos el brazo de su silla.
—Nico: ¿Y en qué consiste dicho rumor?
—Se dice que tienen un huésped enfermo. Y no un huésped cualquiera.
Lali cruzó las manos sobre el regazo. Sintió que la sangre abandonaba su rostro. Después de todo el tiempo que había pasado cuidando de Peter, ahora iban a llevárselo. Las autoridades serían crueles con él. Todavía estaba débil, y sus heridas podrían volver a abrirse fácilmente. La escena que había tenido lugar esa misma mañana se le apareció ante los ojos de nuevo, la cabeza mecida en su brazo, su confiada obediencia, su voz rasposa preguntando «¿Eres real?».
La voz de Nico la sacó de sus pensamientos.
—Nico: Sí, es cierto, teniente.
Benedict lo miró con suspicacia.
—¿De quién se trata? ¿Es un familiar? ¿Un amigo cercano?
—Nico: Un familiar. —lo miró a los ojos sin parpadear—. Mi hijo, de hecho.
A Benedict se le subieron los colores debido a los nervios.
—¿En serio? —dijo esforzándose por mantener la calma. «¡No!» Lali quiso gritar, incapaz de creer que Nico estuviese traicionando a Peter. ¡Decirle a Benedict que Peter estaba allí era poco menos que firmar su sentencia de muerte!
—Nico: Lo trajeron aquí en mitad de la noche hace unos días —prosiguió—, gravemente herido durante su huida de una isla de piratas. —Miró a las dos mujeres. Gimena le mantuvo la mirada tranquilamente, pero Lali se había puesto lívida. Nico respiró hondo y prosiguió con un engaño que había esperado que no fuese necesario poner en marcha—. De hecho puede decirse que ha sido un milagro —le dijo al teniente— que mi hijo Pablo haya vuelto con nosotros.
Conitnuará...
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Pablo vivo? wtf? +10 Y Más! @MaluftLali

AAAAAAAA QUÉ VAYA PLAN QUE SE LE HA OCURRIDO..
ResponderEliminarEntonces ahora todo les sonrie no? o no? me estoy bloqueando
ResponderEliminarAunque van a sospechar...
ResponderEliminarDios ME VA A DAR ALGO EN 3...2...1.
ResponderEliminarNah mentira, Lau enserio me encanta la adaptación, quién iba a imaginar una historia Laliter así? GENIA
ResponderEliminar¿Cómo llevará Peter que le tomen por Pablo? El tiene el estilo salvaje frendly y tiene la oda freewillie. (o como se escriba)
ResponderEliminarNose, se me hace raro esto..
ResponderEliminarEspero que se crea la mentira
ResponderEliminarEl no es de obedecer, pero creo que por Lali lo hará. Además esta en cinta, no?
ResponderEliminarEsta muy interesante!! sube mas!
ResponderEliminarYA 10
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