sábado, 21 de diciembre de 2013

CAPÍTULO 7



Lali entró en la habitación a trompicones debido al fuerte empellón que le propinó André. Cayó al suelo, se alzó con los antebrazos y observó sorprendida la raída alfombra Aubusson que se extendía bajo su cuerpo. No era lo que uno esperaría encontrar en un fuerte derruido. La estancia estaba plagada de refinados objetos de oro, muebles tallados que no casaban unos con otros, lámparas barrocas y lujosos detalles. Había polvo, restos de comida y manchas de licor por todas partes. Un rancio olor dulzón le llenó la nariz provocándole arcadas.

André se inclinó sobre ella mirándola con lascivia.
—André: Todo lo que veis son regalos de Dominic. Como vos.
—Lali: El... él cuida de vos —tartamudeó, poniéndose en pie.
—André: ¿Dominic? Oui, toujours, para siempre. Desde que éramos niños en Guadalupe. Huérfanos.

Ella observó con el rabillo del ojo en busca de algo que pudiese utilizar como arma contra él.
—Lali: ¿Y... y os proporciona todas las mujeres? —preguntó apartándose de André—. ¿No se queda ninguna para él?
André vigiló sus movimientos.
—André: Me las da todas y no se queda ninguna —respondió con voz pastosa, alargando el brazo para agarrarla.
Lali boqueó y dio un paso atrás, evitando aquella manaza regordeta.

Riendo perversamente, él la aferró por el pelo y tiró de ella hacia la deshecha cama de caoba. Lali gritó cuando la lanzó al medio del colchón. Antes de que pudiese moverse, él ya le había agarrado la muñeca y se la había atado al cabezal de la cama con una tira que colgaba del mismo. Lali empezó a chillar sin parar mientras él intentaba alcanzar la otra tira de cuero al otro lado de la cama. Luchó con todas sus fuerzas, pero estaba muy débil.

Dejándola por completo indefensa, André le desgarró la parte superior del vestido, dejando a la vista su hermoso y pálido cuerpo. Lali se vio a sí misma descendiendo a un insondable infierno de horror, y su mente empezó a perderse en sus propios recovecos, rechazando la evidencia de lo que estaba ocurriendo.

De repente, se impuso un sorprendente silencio al ver cómo un cuchillo hendía la garganta de André, dejando salir un borbotón de oscura sangre roja. Cayó sobre la alfombra Aubusson, llevándose las manos a la garganta, gruñendo de un modo muy peculiar. Su cuerpo era presa de las convulsiones.

Peter estaba detrás de él, limpiando en ese momento el cuchillo en la camisa de André.

—Peter: He cambiado de opinión —dijo sonriendo con frialdad y sin apartar la mirada de los desorbitados ojos de André—. No puedo esperar a tenerla mañana por la mañana.
André apretó con más fuerza su garganta. Parpadeó un par de veces y luego cerró los ojos. Poco a poco, las manos se relajaron.

Peter guardó el cuchillo en la bota y se volvió hacia el lecho, ignorando el cadáver de André Legare. Se sacó el chaleco y empezó a desabotonarse la camisa negra, al tiempo que sus impasibles ojos repasaban a la atónita mujer. Su cuerpo lucía unos llamativos cardenales oscuros. Necesitaba engordar un poco. Estaba tan delgada que los huesos de las caderas se le marcaban.

Pero algo en ella le despertó un impulso primitivo que apenas pudo controlar. Peter tenía ya bastantes problemas para perder el control y desperdiciar unos valiosísimos segundos en mirarla. Sus pechos eran pequeños pero perfectamente curvados, coronados con unos diminutos pezones rosados. Descendió con la mirada despacio por su plano vientre hasta llegar al triángulo de delicados rizos castaños. Habría sido tan fácil subirse encima de ella y aliviar la dolorosa y creciente presión en su entrepierna. Lanzó la camisa sobre la cama y volvió a colocarse el chaleco. Ella lo observó mientras desataba sus muñecas. Peter sintió el tacto de su piel fría.

—Peter: ¿Cuál es tu nombre? —le preguntó en francés, sentándola sobre la cama. Ella permaneció inmóvil y en silencio. Él repitió la pregunta con mayor rudeza, temiendo que la mente se le hubiese extraviado.
Lali —susurró ella.
Que fuera capaz de responder alivió a Peter.
—Peter: No disponemos de mucho tiempo, Lali. —Con habilidad rasgó los restos del vestido y le metió los brazos por las mangas de la camisa negra. Ella no movió un músculo mientras él le cubría el cuerpo desnudo—. Haz todo lo que te diga. ¿Me has entendido?

Lali asintió, y en cuanto él la ayudó a bajar de la cama y sus pies tocaron la alfombra, ella intentó zafarse, pero él la atrajo hacia sí y la obligó a echar la cabeza atrás para mirarla a los ojos.
—Peter: Escucha, pequeña loca. Soy tu única oportunidad de salir de esta isla. Y después de lo que acabo de hacer por vos, el precio que le pondrán a mi cabeza resultará tentador incluso para mis propios hombres. Irás donde yo diga, y harás exactamente lo que yo diga, si no quieres que te retuerza el cuello.
No había la menor delicadeza en el modo en que la apretaba contra sí. Podría matarla con un simple giro de sus muñecas. Temblando, Lali miró al suelo, a la retorcida y sangrienta masa de carne que antes había sido André Legare.
—Peter: —dijo con suavidad—. Ya sabes de lo que soy capaz.
—Lali: No me hagas daño —susurró ella sin aliento—. Haré todo lo que digas.
—Peter: Bien.
—Lali: ¿Por... por qué haces esto por mí? —preguntó.
—Peter: Porque luché por vos y gané. Y nadie me quita lo que es mío.
—Lali: ¿Qué quieres de mí?
Peter ignoró la pregunta.
—Peter: Vamos. —La tomó de la cintura y la llevó hacia la puerta, deteniéndose de forma abrupta al notar que ella cojeaba—. Maldita sea, ¿qué pasa?
—Lali: Nada... es sólo que...

El se arrodilló y tomó uno de los doloridos pies de Lali. Las tiernas plantas estaban acostumbradas a calzar zapatos. Caminar desnuda sobre superficies ásperas le había provocado unas cuantas desgarraduras y dolorosos rasguños. Cada paso que daba era como caminar sobre cristales rotos.
—Peter: Bueno, esto nos retrasará lo suyo.
—Lali: No es culpa mía —replicó ella.

Con un rápido movimiento, Peter sacó su largo cuchillo y ella se cubrió la cabeza con los brazos y retrocedió hacia la puerta. Peter murmuró algo sobre la idiotez de las mujeres, la alzó del suelo y se la cargó sobre el hombro. Con una mano la sujetó con fuerza y con la otra aferró el cuchillo. Salió por la puerta esquivando el cuerpo sin vida de uno de los hombres de Legare.

Cargó con ella por un oscuro pasadizo de la antigua fortaleza, desplazándose con el gracejo de un león, sigiloso y seguro. Lali pendía indefensa de su hombro, afligida, se preguntó qué le esperaría al final de ese viaje infernal. Peter parecía conocer a la perfección la disposición de los pasillos, pues ignoraba las falsas entradas y los corredores que no llevaban a ninguna parte, atajando por habitaciones vacías camino de la salida.

El sonido de voces lo alertó, obligándole a esconderse en un oscuro pasillo. Bajó a Lali hasta que sus pies tocaron el suelo. Las voces fueron acercándose hasta que Lali discernió que se trataba de dos hombres acompañados por una mujer. Obviamente les llevaba a algún lugar donde entretendría a ambos. La conversación que mantenían era vulgar y obscena. A pesar del riesgo que entrañaba que pudiesen descubrirles, Peter sonrió burlón ante la expresión de desagrado de Lali. Guardó el cuchillo en el cinturón para que ningún destello pudiese traicionarles.

Por aquí, muchachos —dijo la prostituta con un ronroneo sensual, y los marineros la siguieron con alegre despreocupación.
Indícanos el camino, milady, y luego no te detengas —añadió uno de los hombres, y el otro rió.

Aterrorizada, Lali se apretó contra Peter cuando las tres figuras pasaron frente a la entrada del pasillo. El cuerpo de Peter era fuerte y musculoso. A pesar de que él no se movió ni hizo nada por protegerla, ella se sintió algo reconfortada.
¡Espera...! —exclamó uno de los hombres, deteniéndose y echando un vistazo al pasillo sumido en la penumbra—. ¡Vaya, vaya!
Peter se tensó y su mano buscó instintivamente el cuchillo.
¿Qué has visto? —preguntó la prostituta.

Lali sabía que el marinero los había visto. El pánico la embargó y se preguntó qué iba a hacer Peter; ¿sería capaz de matarlos a los tres delante de sus narices?
________________________________________
BIEN! 4 COMENTARIOS, HABEIS CUMPLIDO! La nove tendrá 89 capítulos + el epílogo. CAPITULO DEDICADO A  AMAIA, PRIMERA EN FIRMAR! 4 y más! @EscuderiaLalita 

4 comentarios: