Como una tormenta que descarga por sorpresa sobre un mar encrespado, el humor de Peter pasó de desagradable a cruel.
Al ver que caminaba muy despacio, Peter tiró de ella para que fuese a su ritmo. Cuando los faldones de la camisa se le subieron hasta la mitad de los muslos, le preguntó sarcástico si deseaba ser violada por todos los miembros de la tripulación, empezando por él mismo. Tras ese ofrecimiento, Lali se sentó en la barca lo más lejos posible de él. El capitán intercambió unas palabras de despedida con Maxi, le palmeó la espalda y subió a la barca.
Sirviéndose de remos y largos palos, la nueva tripulación llevó la barca por el indolente pantano. Los hombres, a pesar de las insolencias que le habían dedicado poco antes, se acostumbraron enseguida a su presencia y no volvieron a importunarla. A ella le llamó profundamente la atención el exótico entorno: la densa vegetación y las hojas de tonos amatista, el agua lodosa sembrada de tortugas, así como las robustas ratas almizcleras correteando entre los juncos. Los insectos la agobiaron más de lo que lo habían hecho los hombres, y no dejó de palmear moscas y mosquitos con irritación. Al final del día, se dijo que jamás se había sentido tan incómoda y sucia.
La noche trajo algo de fresco y Lali empezó a parpadear somnolienta, preguntándose si aquel viaje acabaría alguna vez. La barca recorrió un último tramo húmedo de pantano y alcanzaron un amplio y frío lago. La luz de la luna llena se reflejaba sobre el agua oscura.
La expresión de Peter adquirió rasgos de férrea determinación cuando la barca empezó a surcar la plana superficie del lago. Si hacían un último esfuerzo durante la noche, podría dejar a Lali en la plantación de los Vallerand en cuestión de horas. Podrían atravesar el lago, recorrer a caballo el Mississippi, encontrar a alguien que los pasase a la otra orilla y realizar un corto viaje a través del pantano St. John. Legare debía estar ya pisándole los talones. Lo mejor sería entregarla a los Vallerand lo antes posible y después desaparecer en mitad de la noche.
Miró a Lali. Estaba a un par de metros de distancia, aovillada debido a su sufrimiento, con la cabeza y los brazos sobre el regazo. Un mechón rebelde le cubría el rostro. Tenía el cuello cubierto de sudor y suciedad. La camisa negra se le había pegado al cuerpo, pero él sabía que bajo la tela se escondían las rodillas y las caderas propias de un niño. Con cierta amargura se preguntó cómo había sido posible que despertase en él semejante arranque de lujuria horas antes.
Ella se incorporó y miró al frente, apretando las manos sobre el regazo como una niña remilgada. Peter se sintió perplejo. No podía tratarse de la misma criatura que se había abrazado a él como si de una segunda piel se tratase cuando la besó. ¿Acaso él había imaginado la sedosa calidez de su boca, la seductora ondulación de su cuerpo contra su...? ¿Estaba tan fuera de sí debido a la sangre y el peligro que había imaginado una respuesta física inexistente?
Lali apoyó la barbilla en las manos y cerró los ojos. Estaba a punto de derrumbarse debido al agotamiento. Peter frunció el entrecejo y decidió que descansarían toda la noche. El sueño les iría bien a ambos, y esas pocas horas supondrían una nimia diferencia respecto a lo planeado. Y respecto a la deuda que Lali debía satisfacerle, lo había dicho únicamente para atormentarla. Ella había acertado al decir que él jamás forzaría a una mujer que no quisiese estar con él. Así pues, aquella dama francesa no corría ningún peligro a su lado.
A una orden de Peter, la tripulación se acercó a la orilla siguiendo una ruta que conocían a la perfección. Se dedicaban al contrabando, y no había nadie tan familiarizado con los lagos y las lagunas cercanas a Nueva Orleans como ellos. La barca tocó tierra. Dos hombres saltaron para amarrarla con presteza mientras sus pasajeros descendían. Lali abrió los ojos y miró a Peter. Por lo visto, no entendió bien la orden de bajar a tierra. Él volvió a repetírselo con aspereza y la tomó del brazo para llevarla hasta la blanda orilla. Tras asentir en dirección a los ribereños, se adentró entre los árboles.
—Lali: ¿Adonde vamos? —preguntó ella siguiéndole a trompicones.
—Peter: No te rezagués —dijo sin más.
Lali intentó morderse la lengua, pero tras un minuto de caminata las palabras surgieron de su boca sin poder evitarlo.
—Lali: ¿Vamos muy lejos? ¿Cinco millas? ¿Diez? ¡No llevo zapatos! Tú tienes botas y piernas largas, y yo tengo los pies... —Se calló cuando, para su sorpresa, alcanzaron un pequeño claro donde se erigían una casucha, un corral y un establo.
Peter se encaminó hacia la casa y golpeó en la puerta raída.
—Peter: ¡Nettle! —llamó—. Nettle, sal de ahí y ensilla un caballo.
Desde el interior salió una voz teñida de aprensión.
—¿Capitán? ¿Capitán Peter?
—Peter: Sí, me llevaré a Lebrun esta noche. Ensíllalo, y hazlo deprisa.
Apareció un hombre delgado con aspecto de roedor y la cabeza sin un solo pelo. Primero miró a Peter y después a Lali. No cabía duda de que la presencia de una mujer cubierta únicamente con una camisa le sorprendió.
—Peter: Nettle—dijo con aspereza—, ¿tienes otros pantalones?
—¿Pan... panta...? Sí, capitán.
—Peter: Mi compañera necesita algo de ropa. Y danos algo de comida si tienes por ahí.
—Sí, señor.
Nettle se metió en la casa y al cabo de un momento salió con un pequeño saco que entregó a Peter sin mirar siquiera a Lali. Luego se apresuró hacia el establo. Peter le entregó a Lali unos pantalones gastados pero limpios.
—Lali: ¿Trabaja para vos? —preguntó tirando agradecida de los pantalones.
—Peter: En cierto sentido.
—Lali: ¿Es un caballo lo que nos vamos a llevar?
—Peter: Es mi caballo —repuso con un tono que cerraba la puerta a más preguntas.
En un lapso de tiempo sorprendentemente breve, Nettle salió del establo con un magnífico caballo de color avellana con la frente blanca. El enorme caballo parecía un manojo de pura energía.
—Peter: Regresaré mañana —dijo a Nettle.
—Sí, señor.
Peter tomó las riendas del animal, metió un pie en el estribo y montó en la silla con agilidad. Tendió el brazo hacia Lali y le dijo:
—Peter: Agarrate.
Ella lo hizo a regañadientes con ambas manos y él la tomó por las muñecas y tiró con fuerza para sentarla delante de él. El caballo hizo una cabriola, incómodo por el peso añadido. Lali palpó en busca de algo a lo que sujetarse, y sus manos tocaron los muslos, la cintura y los brazos de Peter, que le rodeó la cintura con un brazo.
—Peter: No te muevas —dijo con voz extrañamente cansada—. Y no... toques nada.
—Lali: ¿Pa... pasa algo?
Peter barajó la posibilidad de responder que sí, que pasaba algo, que estaba en un tris de bajarla del caballo y caer sobre ella arrastrado por un arrebato de lujuria. Sentirla tan cerca le provocaba un creciente dolor en la entrepierna. Deseaba acariciar sus pechos, descender por su cintura y llegar hasta el interior de sus muslos. Mientras su mente buscaba un tema para distraerse y dejar de obsesionarse, su mirada se clavó en Nettle, que lo observaba perplejo.
—Peter: Adiós, Nettle —dijo dedicándole una mirada intimidatoria.
Nettle reculó hasta entrar en la casa de nuevo.
Lali sintió un escalofrío cuando Peter apoyó una mano en su rodilla. Enrojeció súbitamente mientras él le pasaba la pierna sobre la silla hasta dejarla montada como lo haría un hombre. Advirtiendo su temblor, él le preguntó con brusquedad si le daban miedo los caballos.
—Lali: Sí—mintió—. Un... un poco, sí. —No podría haberle dicho que los temblores que sacudían su cuerpo nada tenían que ver con el caballo y sí con el roce de su mano. No tenía idea de por qué aquel hombre la trastornaba tanto.
Continuará...
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Hola:) Que tal el fin de semana? Menos mal, mañana lunes y con vacaciones!! Como esperaba esto, dios! Gracias por las 6 firmas, aunque solo hayan comentado Xio y Ana Mari.. Igualmente, gracias! Me gusta saber que os gusta la novela! Este no me ha gustado mucho en sí, pero ya vendrán mejores! Cualquier cosa mi twitter es @WithMyIdols
6 Y SUBO MÁS!

Gracias por mencionarme!:-)
ResponderEliminarMe encanta la nove, es tan ajshsjs *-*
6 jajajaja no mentira!
ResponderEliminarGracias por mencionarnos! Y sube mas plisss
ResponderEliminarXio y yo somos tus fans Lauu JAJAJAJA
ResponderEliminarEso! Y como fans exijimos otro cap
EliminarJAJAJAJA SOIS GENIALES¡¡!
ResponderEliminarMas!!!
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